«Día de la Paz y la No Violencia»: construir convivencia, cada día

Hoy celebramos el «Día de la Paz y la No Violencia», una jornada que nos invita a detenernos y reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y sobre el papel que tenemos, como entidad comprometida con las personas y la comunidad, en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y humana.

Vivimos tiempos marcados por conflictos que vemos cada día en los medios de comunicación: guerras que provocan sufrimiento y desplazamientos forzados, situaciones de violencia de género que todavía persisten, y una realidad social a menudo condicionada por el individualismo, la intolerancia y la falta de diálogo.

Estos conflictos no son lejanos ni ajenos. Aunque muchas veces ocurren a miles de kilómetros, sus consecuencias nos afectan como sociedad y nos interpelan como personas. La violencia, en cualquiera de sus formas, suele nacer de la falta de empatía, del miedo a lo diferente y de la dificultad para gestionar los desacuerdos de manera respetuosa.

En este contexto, las palabras de San Francisco de Asís siguen siendo plenamente vigentes. En su oración por la Paz nos invita a transformar el mundo desde dentro, cuando dice: «Donde haya odio, que yo ponga amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya discordia, unión». Este mensaje nos recuerda que la Paz no es solo la ausencia de guerra, sino una forma de vivir y de relacionarnos que se construye con pequeños gestos, con palabras respetuosas y con acciones solidarias.

Desde Mater, creemos que la Paz se construye día a día, en cada relación y en cada espacio de convivencia. Tiene que ver con cómo nos miramos, cómo nos escuchamos y cómo afrontamos los conflictos cotidianos. Construir Paz implica fomentar el respeto, el diálogo, la inclusión y el reconocimiento de la diversidad como una riqueza.

Esta responsabilidad es compartida. Como entidad arraigada en el territorio, formamos parte de una comunidad más amplia que incluye familias, profesionales, personas acompañadas, voluntariado y sociedad en general. Solo desde el compromiso colectivo podemos avanzar hacia una convivencia más justa y humana.

Trabajar estos valores es sembrar semillas de paz.

Mater reafirma, una vez más, su compromiso de continuar trabajando cada día para construir entornos más acogedores, relaciones más respetuosas y una sociedad donde el amor, la justicia y la dignidad de todas las personas estén en el centro.

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