El viernes, «Día de la Paz y la No Violencia»,
recordamos que
las palabras de San Francisco de Asís
siguen siendo plenamente vigentes:
«Donde haya odio,
que yo ponga amor;
donde haya ofensa,
perdón;
donde haya discordia,
unión».
Un mensaje que nos invita a
transformar el mundo desde dentro
y que nos recuerda que
la Paz no es solo
la ausencia de guerra,
sino una manera de vivir
y de relacionar–nos,
tejida a partir de
pequeños gestos,
palabras respetuosas
y acciones solidarias.
La Paz
se construye cada día,
en las relaciones cotidianas
y en todos los espacios de convivencia.
Es una responsabilidad compartida
que nos impulsa a fomentar
el respeto, el diálogo, la inclusión
y el reconocimiento de
la diversidad como una riqueza,
sembrando, hoy,
las semillas de una convivencia
más justa y humana.



El pasado viernes,
conmemoramos, en Mater,
el «Día de la Paz y la No Violencia».
Bajo el lema
«Juntas y juntos tejemos la Paz»,
la celebración puso el foco en
la Paz como
una construcción colectiva,
cotidiana y profundamente vinculada a
la manera en que nos relacionamos.



La actividad reunió
a personas de todos los servicios
en un espacio compartido
de reflexión y convivencia, con
la lectura de un manifiesto
y un minuto de silencio
en recuerdo y solidaridad
con las víctimas
de los conflictos armados y de la violencia
en todo el mundo.




De este modo,
Mater reafirmó
su compromiso con
la no violencia, el respeto
y la dignidad de todas las personas.
El lema de la jornada
se hizo visible con un mural
en el Patio de Pinos:
una telaraña creada en el Servicio Ocupacional,
donde cada aula, taller y despacho
colgó arañas
con la palabra «Paz»
escrita en diferentes idiomas.
Un símbolo de comunidad y diversidad
que nos recuerda que
la Paz se teje,
juntas y juntos,
día a día.












