La Cuaresma nos invita a hacer una pausa, a pararnos en medio del ritmo acelerado de nuestro día a día para mirar hacia adentro y reflexionar sobre el camino que seguimos. A menudo vivimos inmersos en la inmediatez, preocupados por lo que vendrá o por lo que ya ha pasado, sin ser conscientes del momento presente. Pero la Cuaresma es una oportunidad para reconectar con lo esencial, para tomar conciencia de quién somos y en qué podemos mejorar.
Este tiempo litúrgico de cuarenta días nos recuerda el camino que Jesús hizo en el desierto, un tiempo de silencio, de oración y de preparación para su misión. Él nos enseña que, para crecer como personas, hay que parar, escuchar nuestro interior y abrir el corazón a Dios y a los demás. Su vida es un ejemplo de don, de servicio y de cambio personal constante, y nosotros estamos llamados a seguir este mismo camino.
En Mater queremos vivir este tiempo en un sentido profundo. No se trata solo de renunciar a cosas materiales, sino de aprovechar este momento para transformarnos desde dentro. La Cuaresma nos invita a ver y a ser conscientes de aquellas cosas que podemos mejorar, a dejar atrás todo aquello que nos impide crecer en amor, solidaridad y humildad. Es una oportunidad para revisar nuestras acciones, para reconciliarnos con aquellos que nos rodean y para tomar decisiones que nos ayuden a ser mejores cada día.
Que esta Cuaresma sea para todo Mater un camino compartido hacia un mundo más fraternal, más justo y más lleno de amor, de acuerdo con el ejemplo de Jesús.