Santa Eugènia vivió el viernes
una de esas jornadas
que quedan guardadas en la memoria.
El sol acompañó
la apertura de puertas
de una casa muy querida:
el antiguo convento de las Franciscanas Hijas de la Misericordia,
en la calle de Ses Monges,
que ahora inicia una nueva etapa
como Mater Santa Eugènia.

No era una inauguración cualquiera.
Era el regreso a un espacio cargado de historia,
de vida y de servicio.
Una casa donde, durante más de 160 años,
las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia
escribieron una parte muy importante
de su presencia en Santa Eugènia.
Y que ahora vuelve a abrirse al pueblo
con una nueva misión:
ofrecer oportunidades,
autonomía y comunidad.
Mater Santa Eugènia incluye
tres estudios de Vivienda Supervisada,
con nueve plazas concertadas,
y un Centro Ocupacional.
Un proyecto que nace
para dar respuesta
a una necesidad muy concreta:
que las personas puedan vivir con más autonomía,
con los apoyos que necesitan
y cerca de su entorno.



El acto reunió a representantes institucionales,
hermanas de la Congregación,
profesionales de Mater,
personas acompañadas por la entidad,
familias y vecinos y vecinas del pueblo.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada
llegó justo al comienzo.
Ante la puerta del antiguo convento,
Sor Maria Adrover
reabrió la casa
y entregó las llaves a Jaume Prats,
persona usuaria de Mater.
Aquel gesto sencillo
concentró todo el sentido del día:
una llave que pasa de la memoria al futuro;
de una historia de servicio
a una nueva etapa de autonomía, inclusión y vida compartida.
Las llaves llevaban cuatro palabras
que explican el proyecto:
raíces,
oportunidades,
comunidad
y autonomía.
Raíces, por la historia de las Hermanas en Santa Eugènia.
Oportunidades, por la nueva etapa social que comienza.
Comunidad, por el papel del pueblo y de la convivencia.
Y autonomía, por el compromiso de acompañar itinerarios
de vida independiente e inclusión.




Durante su intervención,
la directora general de Mater,
Maria Antònia Fullana,
recordó que esta inauguración
no representa solo la apertura de un nuevo recurso,
sino el regreso a un pueblo
profundamente vinculado
a la historia de las Franciscanas Hijas de la Misericordia.
Fullana definió Mater Santa Eugènia
como “un edificio con memoria”
que mira hacia el futuro
para acoger “un proyecto de vida, autonomía y comunidad”.
La directora general de Mater
también puso el acento
en la importancia de generar viviendas
en un contexto social
marcado por las dificultades de acceso a un hogar,
especialmente para las personas
en situación de vulnerabilidad.
Abrir estos estudios, remarcó,
es hacer crecer derechos, posibilidades y vida independiente.








Mater Santa Eugènia quiere ser, además,
una presencia activa dentro del pueblo.
No llega solo para ocupar un espacio,
sino para formar parte de la comunidad,
escuchar, crear vínculos
y contribuir a transformar el entorno desde la inclusión.
En este mismo espíritu,
el acto incluyó la plantación simbólica de un peral
en el patio interior.
Un gesto vinculado al lema
que acompaña a Mater este año:
«Ets llavor de canvi, fes-la créixer.»
El peral queda ahora como símbolo de arraigo,
continuidad y futuro compartido.
Una planta que, como el proyecto,
necesitará cuidado, tiempo y comunidad
para crecer y dar fruto.
La superiora general
de las Franciscanas Hijas de la Misericordia,
Alicia García,
puso palabras a la dimensión más profunda del regreso.
Recordó que Santa Eugènia
es una casa querida para la Congregación
y que la misión no termina
cuando cambian las formas de presencia.
Al contrario: continúa cuando aquello
que un día fue sembrado
sigue dando fruto.
El presidente del Consell Insular de Mallorca,
Llorenç Galmés,
agradeció la labor de Mater y de la Congregación,
y destacó las 540 plazas que la Administración insular
tiene concertadas con la organización.
En la misma línea simbólica del acto,
expresó el deseo de que esta “semilla de vida y de esperanza”
continúe germinando con el acompañamiento de entidades,
instituciones y personas colaboradoras.


Pero más allá de los parlamentos,
la jornada estuvo llena de pequeñas escenas
que explicaban mejor que nada
el sentido de Mater Santa Eugènia.
La ilusión del grupo de jóvenes de Mater
que participó en el acto
fue una de las más especiales.
Al visitar los nuevos espacios,
quedaron impresionados por las habitaciones,
por el patio y por la luz de la casa.
Tanto, que muchos expresaron,
entre risas y emoción,
que les gustaría quedarse a vivir allí.
La celebración acabó
con una visita a las instalaciones
y con un cátering elaborado y servido
por el alumnado de Formación Dual de Mater.
Croquetas, cocas variadas y brownie
pusieron el punto final
a una jornada muy propia de Mater:
profesional, cercana
y llena de oportunidades de aprendizaje, participación y convivencia.
Con esta apertura,
Mater refuerza su presencia en el Pla de Mallorca
y avanza en el compromiso de acercar servicios,
apoyos y oportunidades
a las personas cerca de su casa.
La entidad ya está presente en municipios como Ariany, Sineu, Randa,
Costitx o Bunyola,
consolidando una red de espacios arraigados al territorio
y abiertos a la comunidad.
Mater Santa Eugènia nace como una casa con historia
que vuelve a latir.
Una casa que guarda memoria,
pero que mira hacia adelante.
Una casa que vuelve a abrir sus puertas
para que crezcan autonomía, inclusión, comunidad y futuro.















































































