Durante las vacaciones de Navidad,
servicios como la escuela, el centro de día o el servicio ocupacional
cierran sus puertas durante unos días.
Pero en Mater, hay espacios
donde el acompañamiento, el cuidado y la alegría
siguen muy vivos.
Es el caso de la Residencia
y del Campus de Navidad,
dos servicios
que han estado plenamente activos
durante estas fiestas
y que han hecho posible
que la Navidad se viviera
con calidez, ilusión y mucha comunidad.
Tradiciones en la Residencia
Las personas residentes
han disfrutado intensamente
de estos días tan especiales.
No han faltado los planes más tradicionales,
como pasear por Palma
para ver las luces de Navidad
o asistir a la cabalgata de los Reyes de Oriente.
Pero también
se han vivido momentos muy especiales
de puertas adentro:
comidas de gala con sabor navideño,
espacios de celebración compartida
y, como no podía ser de otra manera,
regalos para todo el mundo el día de Reyes.
Pequeños gestos
que hacen grande el día a día
y que llenan de sentido estas fechas.











El Campus de Navidad: un espacio para crecer y conciliar
El Campus de Navidad
ha vuelto a ser un servicio clave
para la conciliación de muchas familias
que no pueden detener
su actividad laboral
durante las vacaciones.
Durante las mañanas,
las aulas de la escuela
se han transformado en espacios llenos de risas,
juegos, creatividad y actividades artísticas,
donde niños, niñas y personas usuarias
han podido disfrutar,
aprender y compartir
tiempo de calidad.






Gracias a todas las personas que lo han hecho posible
Todo esto
no habría sido posible
sin la implicación y el compromiso
de tantas personas profesionales:
el equipo de la Residencia,
los monitores y monitoras de la Escuela de Navidad,
el servicio de Cocina,
y todas aquellas personas que,
con su trabajo diario,
han hecho que estas fiestas
hayan sido realmente memorables.
En Mater, la Navidad también es esto:
seguir cuidando,
acompañando y celebrando la vida,
con una mirada humana,
cercana y llena de sentido.